LA SOCIALIZACIÓN DEL DEPORTE COMO PRÁCTICA Y ESPECTÁCULO EN LA ESPAÑA DEL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

 

Resumen

En el primer tercio del siglo XX la sociedad de masas irrumpió con fuerza en el escenario de los países desarrollados. España no permaneció al margen de las convulsiones que sacudieron a Europa en el nacimiento de la sociedad de masas. La mayor disponibilidad de tiempo libre encontró un nuevo espacio en el deporte. En este complejo entramado, la práctica y la afición por el deporte fue difundiéndose a través de la escala social española, desde las restringidas elites de principios de siglo a las clases medias urbanas y, posteriormente, al mundo del trabajo, de la mano de la implantación de la jornada laboral de 8 horas y la elevación de los ingresos de los trabajadores. Con su popularización la oferta deportiva registró sustanciales modificaciones, los deportes aristocratizantes como la esgrima o la hípica fueron cediendo protagonismo a otras prácticas menos elitistas, como el ciclismo, las carreras todavía denominadas con el apelativo inglés de cross, el boxeo, la democratización del excursionismo y, de manera particular, el football.

 

En el primer tercio del siglo XX la sociedad de masas irrumpió con fuerza en el escenario de los países desarrollados, a ambos lados del Atlántico. El crecimiento económico, los cambios sociales y culturales, las innovaciones tecnocientíficas y la aparición de nuevas fuerzas políticas y sociales que habían ido emergiendo a lo largo del último tercio del siglo anterior adquirieron un renovado impulso que se llevó por delante la sociedad liberal decimonónica, la primera guerra mundial aceleró unas tendencias que ya estaban presentes tras la aparente calma tras la que discurrían los acontecimientos de los últimos lustros del siglo XIX. El tiempo se aceleró al mismo ritmo que se sucedían las innovaciones y las revoluciones. Nuevas fuerzas y actores políticos ocuparon el primer plano del escenario social. La vieja sociedad liberal con su pausado orden y transcurrir adecuado al ritmo de la maquina de vapor cedía el paso a la vertiginosa velocidad del motor de explosión y de la electricidad. En el cambio de siglo ambos tiempos convivían en un aparente entendimiento, pero los nuevos tiempos empujaban con una fuerza arrolladora, la sociedad de masas entraba en el escenario y con un ímpetu desconocido arrasaba el viejo orden del mundo de ayer (1), la Viena de fin de siglo (2) fue el crisol en el que todos los tiempos y todas las fuerzas se dieron cita en un torbellino arrollador que explotó un día del verano de 1914 en las calles de Sarajevo (3).

 

de deporteyocioudec2011

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